Liberalización Horarios Comerciales

LIBERALIZACIÓN DE HORARIOS COMERCIALES

 

La liberalización de horarios comerciales no es un tema nuevo, si bien hasta ahora, el Gobierno no había intervenido para aprobar medidas que han creado gran controversia entre los comerciantes, principalmente, en función del tamaño del negocio y el lugar donde desarrolla su actividad. Benalmádena, siendo una localidad con el reconocimiento de la Junta de Andalucía como Municipio de Gran Afluencia Turística, hace años que ya tiene esa libertad horaria que tan polémica resulta ahora, si bien es cierto que, al no existir en el municipio establecimientos comerciales de más de 300 metros cuadrados (salvo excepciones como supermercados y alguna más reciente), no ha habido grandes debates sobre la competencia que pudiera suponer que esas grandes superficies tuvieran la libertad total de permanecer abiertas incluso en fines de semana y festivos, aunque bastante competencia han supuesto ya los grandes centros comerciales del entorno, incluso con restricciones horarias. 

 

A mediados de julio el Consejo de Ministros aprobó los cambios. En Andalucía, el Consejo de Gobierno interpondrá un recurso ante el Tribunal Constitucional por considerar que la norma estatal vulnera las competencias autonómicas en la materia, y por el perjuicio que puede suponer para las PYMES comerciales de la comunidad autónoma. Además se firmó una declaración conjunta suscrita por la Consejería de Turismo y Comercio, la Confederación de Comercio de Andalucía, sindicatos y organizaciones de consumidores contra esta liberalización de horarios comerciales.

El Real Decreto-Ley del Gobierno viene a derogar las restricciones existentes para la apertura de comercios en domingos y festivos, que eran ocho en el año, o más allá de las 72 horas legales por semana, como también deja al arbitrio de los comercios los periodos de rebajas que quieran establecer al año, medidas que, a grandes rasgos, venían a proteger al pequeño comercio, dado que afectaban a las grandes superficies y centros comerciales. No hay que olvidar que el mayor porcentaje del comercio es pequeña y mediana empresa, con frecuencia, negocios familiares, pero son los que generan el mayor número de empleos, los que proporcionan un servicio de proximidad para dar cobertura a las necesidades diarias de los ciudadanos, y en los cascos urbanos, los generadores de actividad, riqueza, y revitalizadores de los barrios. Pero a la hora de competir, poco pueden hacer frente a las potentes distribuidoras, que serán las más beneficiadas con estos cambios, según denuncian las asociaciones de comerciantes, los sindicatos, e incluso las organizaciones de consumidores. Para las comunidades autónomas, como en el caso de Andalucía, se trata de una invasión de competencias, pero esa es otra cuestión.

En Andalucía, hasta el momento, la Ley de Comercio Interior autorizaba la apertura de ocho festivos y domingos en el año, y un máximo de 72 horas a la semana, medidas diseñadas para la protección del pequeño comercio, que en cambio tenía libertad horaria. Si estos establecimientos no permanecían abiertos más horas era, o bien por una demanda insuficiente, que no justificaba los costes, o bien por la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar. Y la realidad es que, a día de hoy, la demanda del consumo está estancada, pero la oferta se mantiene. A pesar de todo, ahora grandes y pequeñas superficies comerciales podrán abrir hasta 90 horas a la semana, y los domingos y festivos autorizados podrán llegar a 16. 

Un ejemplo cercano del impacto de estas facilidades de apertura han tenido para el comercio de mayor y menor tamaño, incluso antes de este cambio normativo, lo tenemos en Málaga, donde la inauguración de Vialia, con la apertura permitida en domingos y festivos de las tiendas en su interior, al amparo del Ministerio de Fomento en su día y argumentando que se trataba de “tiendas de conveniencia” (aquellas que permanecen abiertas incluso de noche, con artículos de primera necesidad y otros), causó en un breve espacio de tiempo la quiebra de numerosas tiendas del entorno, que no pudieron resistir la brutal competencia de estar abiertas a todas horas. Recordemos también que el cierre de locales en las barriadas conlleva la degradación del entorno, y lo más importante, que si en una tienda hay tres personas trabajando que no sean parientes, su desaparición afecta a tres familias, con todo lo que conlleva.

 

En cuanto a las rebajas, la norma estatal permitirá a los comercios determinar a su arbitrio los periodos que prefieran y la duración de los mismos, cuando en Andalucía, los periodos de rebajas han estado regulados bajo la Ley del Comercio Interior, limitados a dos momentos en el año, uno en verano y otro en invierno, con plazos mínimos de dos semanas y máximos de dos meses. También se ha venido distinguiendo con exactitud la diferencia entre saldos, liquidaciones, ofertas, promociones y rebajas, ¿y ahora?

Si el objetivo ha sido fomentar el consumo y generar empleo, están por ver los resultados, cuando el consumo se viene conteniendo más y más cada vez, aún sin estadísticas sobre el impacto de la reciente subida del IVA. Es evidente que esto cambiará el modelo comercial que conocemos, e incluso al consumidor que, en principio, ve con buenos ojos los cambios propuestos, la posibilidad de que desaparezcan de sus municipios “las tiendas de siempre, las de toda la vida”, lo pone a pensar. En la región andaluza, el comercio representa el 10% del PIB, con casi 184.400 establecimientos, PYMES el 94% de ellos, dando empleo a más del 16% de la población, casi medio millón de personas, de las cuales muchas son mujeres, el género más castigado por el paro y la exclusión.

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